ÍNDICE RUTAS DE LA PÁGINA:


08. Ruta al CAMPAMENTO MILITAR "ALFÉREZ RUBIO MOSCOSO" del PADUL. Por la MALAHÁ, el ESCRIBANO y regreso por ALHENDÍN.

09. Ruta a BEAS de GRANADA por BCO. de PUERTO BLANCO. ALBAICÍN, Puerto LOBO, Pista CUEVA del GATO, PEÑONCILLOS y regreso por la ALFANEVADA.

10. Ruta al CASTAÑAR del DUQUE. Por GÜEJAR SIERRA, al DORNAJO, Camino de SAN JERÓNIMO, el PURCHE y regreso por CORTIJO BLANCO.

11. Ruta a la CRUZ de STA.MARÍA de los LABRADORES (QUÉNTAR). Vuelta por laderas VENTANILLA, UMBRÍA y alto del GALLO.




                            07-01-2014. GRANADA. 11.

Ruta a la CRUZ de SANTA MARÍA de los LABRADORES (QUÉNTAR). Vuelta por laderas VENTANILLA, UMBRÍA y                                        alto del GALLO.




TRACK, MAPA GOOGLE Y DATOS PRINCIPALES DE LA RUTA EN WIKILOC.

 


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Datos adicionales:


Kilómetros 47,8.

Desnivel acumulado 1.208 mts.

Realizada 07-01-2014.

Tiempo rodando 04h. 39m.

Velocidad media en movimiento  10,02 km/h.

92% de piso de tierra. Resto asfalto.

 





Camaradas y hermanos de congregación betetera. Nuevamente retomo la producción y de ese modo me es grato proponeros una nueva ruta que tiene como jalón principal arribar a  ese lugar paradisíaco, escondido  bajo un risco, muy cerca del cortijo de Prado Montero (Quéntar) y de la cabecera del pantano, que es la ermita al aire libre de Santa María de los Labradores, y así redimirnos del yerro, la maldad y el fornicio. Discurre el periplo, en su mayor parte,  por lugares habituales a los aficionados al btt granaíno, muchos de ellos retomados en la fenomenal prueba de BBT Maratón denominada Qaryat Al Kantar organizada, tan bien, por el Club Deportivo Guad Al Xenil.

 


Pero no obstante, he entremetido algunos tramos de sendero y una variación novedosa antes de llegar al embalse; también, en el último segmento he logrado encontrar algún paso original, especialmente concebido para purgar hasta al más desmedido pecador, así que para este gran penitente, en el camino a la búsqueda de la virtud tanteome la tentación del abandono pues, el Maligno atropellome, primero con un tramo de cieno que recubrió con contumacia ruedas y algo más; en después perdí la dignidad en un espartano sendero en el barranco de Colmenares pero, pronto hallela al salir airoso del encuentro con los perros del cortijo de la Pileta (el de  más fiereza atado), más el mayor penar vendría a continuación ya que el ascenso hacia el alto de la Umbría mantiene una media del 17% de porcentaje ascendente en poco más de medio kilómetro.



Así que, el acceso a la capital a media ladera de las crestas de los Muñoces, vía urbanización Aguas Blancas a la antigua fábrica de papel del Blanqueo va a poner a prueba nuestra determinación y arrojo. Con todo ello y fiel a las premisas de minimizar el asfalto y buscar diversión ha quedado un itinerario muy aconsejable para echar unas horas, bien despachaditas, sin alejarnos demasiado de nuestros cuarteles de invierno.

 


Y por esas zonas tan próximas, estimados hermanos del pedal y la montaña, tal como hacen nuestros correligionarios cada 15 de agosto, día de romería y peregrinaje anual para los fieles y creyentes de esta Virgen, nosotros, esa reata de villanos y pecadores abandonamos el mundanal ruido y la farra capitalina para sumergirnos en la paz y sosiego que nos da la Madre Naturaleza y, al calor del esfuerzo en el rodar y en el andar, que de todo debe purgar el descarriado, acercarnos de otra guisa pero, eso sí, con altisimo respeto a lugar tan venerado como cautivador.

 


Así, debajo de un pequeño roquedo, y tras introducirnos en un precioso sendero alfombrado en esta época por las hojas caídas de los álamos, llegamos a la diminuta explanada donde se ubica el santuario. Allá se nos muestra una gran Cruz; debajo, la imagen de Santa María de los Labradores y, alrededor, una campana que antaño llamaba a misa a los labradores de la zona; un confesionario de piedra y una pila de agua bendita. Y a más, abierto ante nosotros se nos muestra, esplendoroso, el valle del Meazorras antes de morir en el Aguas Blancas, toda la zona de laderas por debajo de los Jarales y, por supuesto, la localidad de Quéntar. 

 


En el capítulo de agradecimientos, primero a los colegas de Granada Bike y agregados que me enseñaron este recóndito lugar. Después, por supuesto, a mis compis de los Suricatos que me acompañaron al siguiente fin de semana. De ambas correrías son buena parte de los archivos visuales. Sin embargo, el track de la ruta, en la que he intercalado senderos y la nueva derivación, la hice en solitario para evitar, tanto acarreos innobles como bajadas de peana a mis ilustres y abigarrados hidalgos; por tanto, en no saber lo que me iba a encontrar preferí silencio a murmullo, soledad a alboroto y amotinamiento.

 


Por último, antes de relatar el itinerario, quería dejar una reseña sobre lo que fue la antigua fábrica de papel, sita cercana a la confluencia del Aguas Blancas con el Genil, lugar por donde arribaremos al camino del Colesterol,  que hoy sólo presenta cimientos, tabiques y la chimenea como ruinas de un pasado mejor.  Ya Carl Voigt, viajero alemán que visitó Granada y Sierra Nevada a finales del siglo XIX, dejó constancia de élla y su ubicación. La fábrica de papel del Blanqueo, que generaba por sí misma la electricidad de las instalaciones, la había mandado construir D. Fernando Wilhelmi, empresario e ingeniero alemán que, además era propietario de los terrenos colindantes. Vivía con su familia en una casa en el interior del complejo y fue Vicecónsul alemán en nuestra ciudad.

Pues, qué mejor comienzo para el periplo que iniciarlo por  lugares emblemáticos de nuestra ciudad. Así pues subida por el bosque de la Alhambra desde Plaza Nueva para, rodeando  taquillas y aparcamientos del monumento nazarí, introducirnos por los senderos centrales y el pequeño pero duro cortafuegos del Llano de la Perdiz hacia el Reloj de Sol. Bien pronto entremos en calor para, después buscar el mirador del cerro del Sol a través de su sendero y dejarnos caer por la bajada hacia el cruce de caminos del canal de los Franceses. Desde ahí, siguiendo con la apuesta de dureza y divertimento  asomo, por un sendero anejo al cortijo de Jarite, a la línea de crestas de Dúdar o de la peña de los Agujeros, también vereda de Barranco del Abogao que, con algún que otro repecho berroqueño e incursiones por las sendas paralelas, me dejan en el inicio de la celebérrima bajada del barranco hasta Dúdar.

 


Dejamos este primer sector en dicha localidad y ahora, tras un kilómetro escaso de asfalto, abandonamos éste para hacer el siguiente tramo cercanos a Quéntar pueblo y al cauce del Aguas Blancas. Lo remontamos por su orilla derecha hasta que el camino nos introduce por su otro margen y se convierte en un sendero intrincado, pero bonito,  que desemboca en el puente del Meazorras. Acá volvemos en dirección al pueblo para llegar a su Polideportivo por otro sendero.  Desde ahí, por el camino hacia el cerro Poyatos o del Capricho de Luis, con una última subida de porcentaje cercano al 20%, discurrimos paralelo a la carretera GR-SE-39. Es más, la tomamos a la altura del restaurante Aguas Blancas para arribar a la cabecera del pantano de Quéntar e iniciar la subida por el camino del cortijo de la Argumosa a Güejar Sierra. En la famosa cabra de piedra paramos a admirar el paisaje del valle del Aguas Blancas y las elevaciones de su margen izquierdo, sobresaliendo en esa zona las que conforman  el collado de la Trinchera. También contemplamos, abajo, el cortijo de Prado Montero donde, cercano a él, se encuentra el hito principal de la ruta.

 


Retomado el pedaleo abandonamos el vial principal hacia dicho cortijo y a su altura, por un sendero precioso, llegamos al santuario abierto de la Cruz de los Labradores. Tras disfrutarlo, acometemos la búsqueda de una salida alternativa al encuentro de la pista que baja de Prado Montero a Quéntar, haciéndolo campo a través. Tras un sector de bajada, al toparnos con el arroyo del Prado (luego Meazorras), lo cruzamos dirección izquierda para ya, siempre a media ladera de la zona conocida como los Muñoces y sus crestas (laderas del margen izquierdo del Aguas Blancas), también como lomas de los Jarales, ir desgranando cruces en zonas del término de Quéntar como la Argumosa, la Ventanilla y la Umbría.

 


Este es un tramo de subida y bajada que machaca las piernas pero, por otra parte,  también divertido si os gusta la aventura pues, barro, senderos y porcentaje os acecharán. Por él llegamos a la urbanización Aguas Blancas y, siguiendo la apuesta en I+D que para lo que nos interesa se traduce en innovación y dureza acometemos, a través de la red de caminos en el Cerrón, el encuentro con la pista que baja de los Muñoces a los pies del Alto del Gallo, con algunas rampas que nos siguen poniendo a prueba. En salidos a dicho camino, relajamos piernas mientras bajamos a volcarnos a la vertiente del Genil hacia Pinos y justo ahí dejamos el principal para a derecha, por el secundario que acaba en la Fábrica y sus casas, salir a la antigua ctra. de la Sierra que cruzaremos para ya, por el margen del Genil y el vial del colesterol, llegar a Granada.




RESUMEN. Esta apuesta tiene una intención clara: la visita a la ermita de la Virgen de los Labradores. Para llegar y partir de ella he ido agregando tramos, algunos de ellos pienso que bastante innovadores y duros. Con todo, el periplo es firme y exigente tanto a nivel físico como técnico; el sube y baja es constante y acumula un desnivel ascendente apreciable y, en la otra faceta, los senderos (el de Colmenares a patita) y la bajada al Blanqueo tienen cierta dificultad, aunque no en demasía. Se puede hacer en cualquier época del año y, lo que sí queda garantizado, al proponer un periplo con toda suerte de posibilidades beteteras, es la diversión.




02-11-2013. GRANADA. 10.

Ruta al CASTAÑAR del DUQUE. Por GÜEJAR SIERRA, al DORNAJO, camino de SAN JERÓNIMO, el PURCHE y regreso por CORTIJO BLANCO.




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Datos adicionales:
 

Kilómetros 61,8.

Desnivel acumulado 1.391 mts.

Realizada 02-11-2013.

Tiempo rodando 04h. 36m.

Velocidad media en movimiento 13,4 km/h.

71,5% de piso de tierra. Resto asfalto.

 

Este sábado, los Suricatos, habíamos previsto otra de las rutas tradicionales del ciclismo granadino de montaña, al castañar del Duque, con los tramos habituales de siempre. Y digo así porque, hasta hace bien poco, el camino por el interior de la presa de Canales tenía los túneles cerrados por desprendimientos y, así mismo, el segmento que se hacía desde la Fabriquilla al restaurante Maitena por la antigua vía del tranvía de la Sierra (Güejar Sierra), estuvo cortado por el mismo problema. Libre de esos impedimentos, lo vamos a  acometer al disfrute de su singular belleza y, además, metemos al itinerario un pequeño sendero a la ribera del Genil y, para arribar a Pinos desde el Purche, un camino poco conocido que baja paralelo al barranco del Agua y que pasa por el cortijo Blanco, haciendo pues que esta clásica tenga variantes nuevas.


 

El castañar de Güejar Sierra es un ecosistema singular situado en las laderas del margen izquierdo del río Genil donde, además de cerezos, robles, nogales, álamos, etc., aparece como árbol predominante el castaño. Es una zona de umbría, regada por los arroyos que nacen en la zona septentrional de las cimas de Cañadillas y los Peñones de San Francisco. La abundancia de este árbol en las comunidades ubicadas en entorno de montaña tiene que ver mucho con que la castaña fue, antaño, en tiempos de escasez, la principal fuente de aporte en carbohidratos para los habitantes de estas zonas, sustituyendo al cereal donde este no llegaba. Pues bien, hacia el paraje del castañar del Duque, que es una prolongación del que hemos descrito antes, nos vamos a dirigir.

Ahora quisiera dar un apunte histórico para desentrañar los orígenes del nombre de hotel del Duque, que tanto utilizamos para denominar esta zona. Esta edificación que hoy funciona como lugar de retiro conocido como Seminario Diocesano fue construida (principios del XX) bajo la promoción del Duque de San Pedro de Galatino, de ahí el apelativo. Este fue un hombre muy vinculado a Granada por ser Conde de Benalúa de las Villas y, además, impulsó la construcción del tranvía de la Sierra, medio que atraía visitantes a la zona y huéspedes al complejo hotelero en este marco natural inigualable.

 


 Qué vulgar y vituperado camino del Colesterol y, sin embargo, nuestro mejor aliado para alejarnos del temido tráfico rodado de las vías que acceden o salen de Granada por esa zona. Por él arrancamos la ruta y llegamos a Pinos desde donde iniciamos el segmento por el camino interior del Pantano de Canales que, en el último tramo, nos acoge allá la cabecera del pantano con un jadeo importante fruto de las rampas, con pendiente del 21%, que hemos dejado atrás.

 


 Continuamos yendo a buscar la guía del Genil (rodeo del Pantano) y, ya en Güejar Sierra, tras aguar en la fuente del Ventorrillo, por el camino del Sotillejo, volvemos a bajar a la cola del pantano y a acercarnos a su cauce. Desde la Fabriquilla, nos introducimos por la antigua vía del Tranvía de la Sierra para comprobar su nueva prestancia y, sobre todo, puesta en valor. Destaca, además de los miradores al río, la reconstrucción de un modelo de la vía y catenaria de este añorado tranvía, que encontramos en este sector.

Tras el paso por la confluencia del Maitena, hacemos un corto y bonito sendero a lecho del río. Finalizado, cruzamos a la otra margen y ya, por asfalto, iniciamos la dura subida al Seminario y su castañar. Y es que, hasta llegar a fuente Agrilla, hay tramos con porcentaje ascendente sobre el 20%. Más llegando a ese pilar, entramos en una zona de umbría, atravesada por haces de luz que acentúan y embellecen el predominio de un verde que lo inunda todo; también a relajar los sentidos contribuye el que hemos dejado lo más agotador.


 

Hasta el Dornajo pues, la pendiente se suaviza y nos permite, según ascendemos y se abre la vegetación y la panorámica, disfrutar de un paisaje impactante: los valles del Genil y Maitena divididos por la Loma de los Cuartos; del Alguacil, su collado y línea de crestas y ya, cerca del Dornajo, de Güejar, el paso de la Trinchera y las sierras de Huétor y Arana.

 


Hemos dejado atrás el centro de visitantes del Dornajo e iniciamos la bajada al valle del Monachil por la pista de San Jerónimo. Por acá rodamos rápido aunque, pasado el cortijo de las Agüillas, debemos ascender por el barranco de las Mimbres y el falso llano del cortijo Tornero al collado del Muerto.

 


Desde él de nuevo rodamos por asfalto hasta el Purche para, tras la bajada de la zona de la cantera, penetrar en el sector del camino del cortijo Blanco. Para arribar a Granada es una opción diferente al camino de los Neveros o el de las Eras pues, la llegada a la capital, será por Pinos Genil y el camino del Colesterol. No obstante, primero, habremos de cruzar la actual ctra. de la Sierra y, por una pista bastante descarnada (barranco del Agua) salir a la antigua, no sin antes tener que arreglar un inoportuno pinchazo de nuestro insigne y aguerrido Afonso.

 

 


RESUMEN. Os proponemos otra de las habituales de Granada pero, eso sí, de las más espectaculares en cuanto a recorrido y paisajes. El único pero es el exceso de asfalto aunque, también es cierto que, quitado el tramo pantano-Güejar, hay poco tránsito. No presenta problemas técnicos pero si nos somete a un buen desgaste físico, hemos encajado un sendero y el tramo inusual a Pinos Genil desde el Purche para darle más aliciente. Con todo ello ha salido una ruta magnífica para el disfrute de nuestro deporte. En invierno no es demasiado aconsejable (cota cercana a los 1.700 mts.) pero, en cualquier otro momento, es una ruta que siempre cautiva.




24-10-2013. GRANADA. 09.

Ruta a BEAS de GRANADA por BCO. de PUERTO BLANCO. ALBAICÍN, Puerto LOBO, Pista de la CUEVA del GATO, PEÑONCILLOS y regreso por la ALFANEVADA.

 

 

 

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Datos adicionales:

 
 

Kilómetros 49,6.-

Desnivel acumulado 1.192 mts.

Realizada 2013-10-24.

Tiempo rodando 03h. 53m.

Velocidad media en movimiento 12,7 km/h.

% de piso de tierra. Resto asfalto.

 

 Nos habíamos citado en Plaza Nueva los expedicionarios de la ruta hoy expuesta. A saber: Antonio, Fran, Mile y un servidor a los que se uniría, ya en el Fargue, Kike. Llego temprano y puedo sacar algunas fotos, también disfrutar y pensar en el patrimonio histórico y monumental que tiene nuestra ciudad. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a convivir con él que no sabemos valorarlo en su justa medida.

 
 

Y es que esta Plaza, tras la conquista castellana, fue mandada abovedar en el siglo XVI para ganar espacio al cauce del Darro convirtiéndose en el centro de la nueva ciudad cristiana. A su alrededor, la mezquita del periodo musulmán fue remodelada y convertida en la Iglesia de Santa Ana. Pero, el edificio más emblemático por su importancia fue el que albergaría la Real Chancillería (XVI). Construido en estilo clasicista aunque la fachada es manierista, fue el órgano de justicia principal en el reino de Castilla junto con la de Valladolid (zona Norte) que dividía el reino por la línea del río Tajo en dos circunscripciones judiciales. Hoy es sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Para insistir en la belleza de nuestro legado monumental nada mejor que iniciar la ruta por el paseo de los Tristes, Albaicín arriba, hacia la ermita de San Miguel Alto. Es un lujo pedalear por este trayecto y hacer parada en el mirador del santuario que tiene unas vistas espectaculares a la ciudad, la Alhambra, el barrio del Albaicín, la Vega y las sierras del SO. NO. y O. de Granada. Detrás del edificio está la fuente del Aceituno que recibe su nombre del que tenía la torre defensiva que se destruyó, en su día, para construir la ermita (1671).

 

 


Hasta Puerto Lobo haremos la subida por asfalto con la excepción del sendero que bordea el cerro de San Miguel, donde disfrutamos de un tramo divertido y no muy complicado. La antigua Nacional al Levante nos deja en el cruce del collado y del centro de visitantes de Puerto Lobo (Sierra de Huétor) y, desde él, iniciamos el recorrido por piso de tierra dirigiéndonos hacia la casa forestal de los Peñoncillos por la vía secundaria de la Cueva del Gato donde, de nuevo, encontramos la oportunidad de introducirnos por algunos de sus senderos. Aguo en la Fuente de la Teja con los árboles de la ribera de un incipiente Darro amarilleando; después, deshago el camino hasta el mirador de las Veguillas donde me esperan los compañeros para volver a retomar la ruta.

 


Dejamos atrás el área de los Peñoncillos y, tras cruzar la A-92 por el viaducto que la salva, iremos por el carril principal de Aguas Blancas hasta el collado de Buenavista (1.393 m.) desde el que tomamos, a derecha, hacia Beas pueblo. Desde él podemos apreciar una panorámica diáfana de la zona de la Azuzadilla con todas las barranqueras que forman el río Beas y, en especial la de Puerto Blanco a la izquierda, donde debemos llegar para, por ella, arribar al segundo dique que da paso al sendero de Retamar que circula por la margen derecha del arroyo.

En tomada la vereda, que se inaugura franca de impedimento, creían se a salvo de apeo u otra innoble vileza este clan de, tan incautos como advenedizos hidalgos. Más nada más allá de lo cierto con tan sádico y pertinaz preceptor que, franqueada la primera revuelta, toparon se con un culebreo por tal cascajar, eso sí, breve aunque sobrado para perder decoro y gallardía

 


Hecho el sendero, por el camino paralelo al cauce llegamos a la población y, en la plaza de la Iglesia, avituallamos para realizar el último tramo del periplo. Dejando el pueblo por el polideportivo se inicia, al frente, el camino de la ruta Alfanevada por el que arribaremos a Dúdar. Discurre por una pista amplia, salvo un pequeño segmento semiderruido pasado el arroyo Fiñana. En su discurrir hay que parar en el mirador del Plantío que nos ofrece un visión panorámica y única de los valles, montes y sierras que circundan este otero. Siguiendo la bajada, el curveo prolongado de la vía, el valle del Aguas Blancas y la localidad de Dúdar nos deja imágenes impactantes.

 


Salidos a la GR-SE-39, con rapidez, hacemos los kilómetros de asfalto para, llegados al valle del Genil, introducirnos por el trillado camino del Colesterol que nos deja a las puertas de la ciudad poniendo fin a la ruta.

RESUMEN. Este trayecto, tal como está concebido, nos propone una ruta donde vamos a disfrutar de algún aspecto añadido a la práctica de la btt. Y es que el punto de reunión y la salida de Granada será por algunas de las plazas, calles y edificaciones más emblemáticas del patrimonio cultural de la ciudad, al tiempo que, la última visión desde el mirador de San Miguel Alto es inigualable. Después tendremos tiempo de deleitarnos con los paisajes, senderos, pistas y barrancos que nos ofrece la ruta. En ese sentido, ya que no es muy frecuentado, el tramo de Azuzadilla, barranco de Puerto Blanco y sendero del río Beas nos sorprendió gratamente. Es una ruta que se puede recomendar para hacer en cualquier época del año y, si ha llovido antes, mejor pasaremos la zona del barranco.





27-09-2013. GRANADA. 08.

RUTA al CAMPAMENTO MILITAR "ALFÉREZ RUBIO MOSCOSO" del PADUL. Por la MALAHÁ, el ESCRIBANO y regreso por ALHENDÍN.

 


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Datos adicionales:

 Kilómetros 71,3

Desnivel acumulado 861 metros.

Realizada 27-09-2013.

Tiempo rodando 04 h. 51 m.

Velocidad media en movimiento 14,6 km/h.

87% de piso de tierra. Resto asfalto

 

 Las siete de la mañana. Es aún de noche y hace un frío del carajo en el Campamento de Instrucción de Reclutas “Alférez Rubio Moscoso” del Padul. Un día cualquiera de noviembre atrona la corneta que desgrana los acordes de la diana y, en la nave de la 3ª compañía, los reclutas del 4º reemplazo del 64 brincan de sus literas y, corriendo como posesos, forman a la entrada del pabellón. En un mes escaso han aprendido a dormir vestidos, colocarse las botas a la carrera y que, el último imaginaria tenga sigilosamente despiertos a los compañeros pues, los instructores del sargento Rodríguez, al que apodan Wallach (el malo de los Siete Magníficos), en llegando segundos tarde a la formación te propinan tal suerte de mamporros que te dejan doliente cuerpo y alma, amén de conseguir la extra, es decir, tres terceras imaginarias seguidas.

Recuerdos de tantos y tantos españoles que hicimos la mili y que, de alguna u otra forma en sacado el tema es fuente inagotable de plática, a carrillo despendolado, de esa fase tan señalada de nuestra juventud y que tiene matices tan contradictorios y variopintos. A ese campamento, ahora tan silencioso como derruido, nos dirigiremos en esta ruta.

 
 


Pero antes un poco de su historia reciente. Recibió el nombre de “Alférez Rubio Moscoso” (hoy no es nombrado así), tras el final de la Guerra Civil, en honor a dicho granadino que murió en combate en el frente ruso y que fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima distinción que otorga el Ejército. Hasta 1965 fue utilizado principalmente para la instrucción de los quintos que se incorporaban a las unidades de Granada y, después, para maniobras y ejercicios de tiro de las mismas. Fue muy estrecha la vinculación de las unidades de Operaciones Especiales con este lugar; primero la C.O.E  91 (perteneciente al Regimiento de Infantería CORDOBA 10)  y,  suprimida ésta, el G.O.E. “Santa Fé” II, que pasaban más tiempo acá que en sus acuartelamientos. Suprimido el Servicio Militar Obligatorio y reestructurado el número de unidades en Granada, hoy es utilizado puntualmente para ejercicios de tiro y maniobras de diferente unidades de la Región Militar Sur. Su propiedad, al solicitar la cesión el ayuntamiento de Padul, presenta cierta polémica ya que el campamento fue creado en la década de los 40 (siglo XX) con compra y cesiones de terreno y los herederos no estarían dispuestos a que la corporación paduleña disfrutase de tierras que consideran suyas.

 
 


También quiero hacer hincapié en la peligrosidad de introducirse en las naves por posibilidad de derrumbes o de manipular material que pueda encontrarse y ser susceptible de explosionar. Salimos a divertirnos y no a buscar el peligro.

Nos reunimos junto a la Clínica Inmaculada los cuatro integrantes de la expedición: Antonio, Pepe Guti, Fran y un servidor. Por el carril bici, Genil abajo, circulamos hasta la pasarela de la junta con el Dílar y, por su margen izquierda, lo vamos a remontar hasta el inicio del tramo de vías pecuarias. La primera es la de colada del Llano Llevas que circunda Gabia. Por el cementerio y el polideportivo es convertida en la Cañada Honda y enlaza, en la zona de la Piconera, con la del Camino Real a Alhama que pasado el cortijo de Miguel Vílchez, entra al término de la Malahá como vereda del camino Viejo de Granada. Desde ella se nos abre, con una panorámica bellísima, toda la llanura del Temple con algunos de sus pueblos: la Malahá, Escúzar, Ventas de Huelma y Ácula.

 


Desde la Malahá, por el camino que empieza en el barranco de Frontolín iremos dirección a Escúzar pero, por la solana del Tambor, entre campos de olivos, enlazaremos con el que va de las Quemadas al cortijo del Escribano sin pasar por dicha población. Hasta llegar al collado de los Carriles la vegetación es de pequeño matorral y, nos va a posibilitar tener una vista espectacular de la umbría de Juanlino, Montevives y de nuestras sierras (Nevada y Arana). Al cambio de vertiente encontraremos una zona llana, de cereal, donde  toparemos con el cortijo del Escribano que se encuentra remodelando el tejado y que es lugar clásico para avituallar. A partir de acá empieza el discurrir por vías en el interior de un bosque de encina, con alguna pinada y campo de labor. Es un terreno muy agradable para pedalear.

 


Por esta zona haremos una senda que se inicia en la zona alta del barranco del Fraile al lado de una alambrada (a derecha) que será referencia obligada de este sector. Tras pasar un campo de labor de nuevo nos introducimos en otra mucho más cerrada y divertida que denominamos del Teatino Bajo ya que nos deja a los pies del camino que bordea el cerro y el cortijo del mismo nombre. Tras un breve ascenso, la vía a la izquierda nos entra al campamento por su retaguardia, nunca mejor dicho en jerga militar.


 


Hacemos un rápido recorrido por él ya que está prohibido el paso. Rodeamos lo que queda de los hangares, compañías, servicios, cuerpo de guardia, cocina, cantina, zona de instalación de las tiendas de campaña, pista americana y la explanada para los actos. Todo está en estado de abandono, a excepción del pabellón de tiro  usado con frecuencia por las unidades de la plaza. Cierta nostalgia nos acompaña al pensar en el bullicio de sus mejores tiempos y el aspecto que tiene en la actualidad.

 


Avituallamiento rápido y abandonamos el campamento por los arenales de la rambla del barranco de Girón o de la Burra que está dificultosa de surcar. Al encuentro con el camino que viene del Calar de la Iglesia lo cogemos, a derecha, hacia los llanos de Chiribaile y el Padul, zona donde vamos a pasar cercanos al campo de molinos eólicos que han proliferado en las lomas de los cerros limítrofes. Desde esta vía principal vamos a enlazar, alrededor del cerrillo Cervera, con el de Garranchales hacia la ctra. de la Cabra que, volvemos a abandonar pasado el cortijo de los Calares y desde aquí, en tramo de senda y campo a través bordearemos el cortijo de la umbría de Roldán desde el que, por caminos de la zona, descenderemos a buscar el de la Diezmera o de los Cortijos que, tras el paso de la A-385, nos introduce en el camino del cortijo Miñarro a Alhendín. Este zigzagueo no tiene otro motivo que evitar pisar, sólo lo imprescindible, el asfalto e introducirnos, también, por zonas polivalente en cuanto a dificultad técnica que hagan más agradable el circular.

 


Desde Alhendín y tras aguar en el Parque de la Estación nos dirigimos a Granada por Armilla, es decir, por lo que era la antigua carretera de la Costa.

 RESUMEN. Hoy nos hemos almorzado con un itinerario que, aunque catalogado de moderado, está en los límites del siguiente parámetro pues al final se hacen notar los kilómetros en las piernas. Y es que no es una ruta de simple rodar ya que, hemos introducido algunos tramos técnicos para divertimento; me refiero a una senda, dos barrancos y dos pasos campo a través. Además, las pistas nos ofrecen diferentes pisos y tipos de vegetación a nuestro alrededor que no dejan indiferente. Todo ello se conjuga en una ruta que, excepto en verano por la escasez de sombras, podemos hacer en cualquier estación aunque, creo que la primavera, por el verdor de los campos de cereales abundantes en el trayecto y la visión de nuestras sierras con nieve, nos van a dejar mejor sabor de boca.